Mundo mágico

Alimentar a un fénix, usar una túnica de neblina, viajar por el cielo siendo una brisa, convivir con los espectros de la noche.

Ese mes en la escuela mágica había sido maravilloso, pero ahora Adelina debía tomar una decisión. Siendo de sangre mestiza podía optar por regresar al mundo humano o quedarse en el mundo mágico, pero al escoger uno, nunca podría retornar al otro.

Tomó una decisión, antes de permanecer para siempre en el mundo mágico suplicó al hechicero superior que borrara su existencia de la mente de todas las personas que quería. Era un conjuro de gran poder, tendría que sacrificar algo para que lo realizaran, aceptó sin importar el costo, solo quería evitar que sus amigos y familia sufrieran por ella.

 

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En libertad

—¿Puedes sostener mi mano, Cyro? —pidió la anciana, con la vista fija en la ventana.

—Estoy a su servicio —respondió el autómata.

—Pronto dejarás de estarlo, esta es mi última petición, quiero que seas libre después, ¿entendido?

El autómata asintió, la explosión se produjo al poco tiempo, los cristales estallaron y un gigantesco nubarrón verde entró a la casa. La anciana murió a los pocos segundos.

Ahora Cyro era libre y podía hacer cualquier cosa que deseara.

Durante siglos, hasta que sus funciones se apagaron, se mantuvo sosteniendo la mano de su ama.

 

Grabación

Con cámaras en mano, Carlos y yo entramos a la casa abandonada para ver si captábamos lo que producía los extraños sonidos al anochecer. Minutos, casi una hora deambulando, y no conseguimos hallar algo fuera de lo común.

Nos retiramos, decidí acompañarlo hasta su casa, y durante el camino vi la grabación que había hecho. Desde el primer segundo, se notaba una figura alta y oscura en el fondo, que se aproximaba con cada minuto que permanecíamos dentro del lugar.

Adelante el video hasta el final y observé cómo esa sombra ingresaba en el cuerpo de mi amigo.

No tuve fuerzas para voltear a verlo, pero sabía que él me miraba.

 

Ludofilms

Los ludofilms, el entretenimiento más vendido del siglo XXIII, con la cualidad de hacer sentir al usuario todas las emociones que el personaje de la película atravesaba.

Ahora cada persona podía vivir historias de amor, aventura, terror y demás, sin la necesidad de poseer el valor para probar tales vivencias y sin acarrear las consecuencias.

Los ludofilms se convirtieron en una adicción, pues cada vez que finalizaba una historia, después de la euforia, venía una satisfacción vacía, y se necesitaba probar una nueva aventura para sofocar ese sentimiento.

 

El mago errante

Cuando el mago ingresó a la aldea, fue notado de inmediato y repudiado con la misma celeridad, pues su pies estaban llenos de ampollas y tan hinchados que ningún calzado los podía cubrir; una gran joroba crecía en su espalda, rasgaba su manto y mostraba numerosas llagas de vivo color; poseía brazos inusualmente largos que casi llegaban al suelo, ásperos y esqueléticos que parecían más la zarpa de un insecto que manos humanas; su cabello era gris y grasiento, los pómulos de su rostro eran demasiado puntiagudos y sus ojos estaban tan oscuros y hundidos que lucían como las cuencas de un cráneo.

El mago avanzó por la aldea sin vacilación, halló la casa deseada, entró como una brisa, cruzó la sala, caminó hacia una habitación y en esta vio a un joven padre y a una joven madre llorando por el niño famélico postrado en la cama que sucumbía ante la fiebre.

El mago colocó su esquelética mano en el rostro del infante, una nueva llaga surcó su espalda, el trabajo estaba hecho, el niño volvía a tener el brío de su edad.

El joven matrimonio abrazó a su hijo con el afecto que pocos conocen y los tres sollozaron de alegría.

El mago curandero se retiró, lo necesitaban en otra aldea, quedaban pocos de su clase, así que se veía incapaz de rechazar su designio.

 

Más allá de la cúpula

Desde la cima de la torre, a casi medio kilómetro de altura, Mary consiguió ver las tierras más allá de la cúpula.

—¿Por qué no podemos salir de aquí? —preguntó a su padre, con la vista pérdida en la lejanía.

—Porque te enfermerías si sales de la protección, así que no se te ocurra nunca intentarlo.

—Pero si no salimos, jamás conoceremos a otras personas.

—No hay otras personas Mary, somos los únicos que quedamos.

—Eso crees porque nunca has intentado buscarlas.

 

Libertad emocional

Con el implante emocional incrustado detrás de su oreja, Howard ya no estaba bajo el mandato de sus sentimientos, ahora él los controlaba.

Felicidad, paz, éxtasis; esas eran las emociones más populares que los usuarios activaban, pero Howard encendió la área de tristeza, a tal intensidad, que le provocó un imparable llanto.

Y bajo este estado, recordó cada momento de su vida donde quiso llorar pero no pudo por su extraña forma de ser, liberando de a poco esa pesada carga que desde hace tanto tiempo llevaba.