Mundo de máquinas

El terror sucumbió a la humanidad cuando las máquinas tomaron el control del mundo.

Películas, libros, y muchas más artes lo habían profetizado. Pero todas estas obras estaban equivocadas, les habían otorgado un pensamiento similar al humano, y no fue así.

Los actos que las inteligencias artificiales extendieron sobre la Tierra, fueron decisiones que ningún humano ha podido entender.

 

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El libro que más disfrute este año

Pensaba hacer un top de los diez o cinco libros que a mi parecer habían sido los mejores que había leído este año. Pero opté al final por solo dar mi opinión sobre el libro que dejó un mayor impacto positivo en mí y que sin duda volvería a leer.

 

∼ El Hombre Ilustrado

Apenas el año pasado conocí a Ray Bradbury gracias a un pequeño libro que solo tenía cuatro de sus relatos, sin embargo, cada una de esas historias me maravilló y empecé la búsqueda por más de sus obras. Aunque Crónicas Marcianas me gustó, fue El Hombre Ilustrado el libro que provocó que Bradbury se volviera uno de mis escritores favoritos.

Este libro es un compendio de relatos entre ciencia ficción y fantasía con una prosa casi poética y en definitiva con un trabajo excelente en el uso de metáforas. Los relatos se exponen de una forma de lo más imaginativa. Cuando cae la noche, los tatuajes que adornan todo el cuerpo de un hombre de circo empiezan a moverse, contando historias de naves espaciales, tecnologías avanzadas, planetas peculiares, seres fantasiosos o mitológicos que entran en la realidad.

Y pese a que cada historia toca temas o géneros distintos, podría resumir que todas, o por lo menos la mayoría, comparten un sentimiento angustioso de que la tecnología sobrepase al humano, donde en vez de que sea nuestra herramienta, se convierta en nuestra dueña.

Bradbury visualizó esta preocupación en 1951, que sin duda, en gran medida, se ha hecho realidad en nuestros tiempos.

La forma de narrar de Bradbury me impulsaba a no parar ni por un segundo, sus mundos e ideas me incitaban una extraña mezcla de miedo, intriga, curiosidad y esperanza.

Puedo decir sin temor que es un excelente libro, y ya a nivel personal, si gustan como yo de ideas interesantes donde los sentimientos humanos y la ciencia ficción armonicen entre sí, este es un libro que deben leer si es que todavía no lo han hecho.

Campanas navideñas

“Solo puedes escuchar el tintineo de estas campanas si tienes fe”.

Fue lo que le dijo su padre hace muchas Navidades. Y por eso, a pesar de los constantes problemas que sufría, de las pertenencias que le habían quitado, de los amigos y familia que ahora le faltaban.

A pesar de todas las dudas que lo sucumbían, como aún oía el tintineo de esas diminutas campanas, sabía que muy en el fondo de él había fe, esperanza de que la situación mejorase, y entonces podía seguir adelante.

 

Luces navideñas

Aunque la Tierra había sido calcinada hace años, dentro del centro estelar se seguía usando el calendario gregoriano. Marcaba Navidad.

Elisa caminó a la plaza principal de cúpula traslúcida al igual que un centenar de otras personas, y juntas, en vez de observar un árbol que tuviera adornos luminosos, admiraron el cosmos con un millar de fulgores.

Todos compartieron un poderoso sentimiento de esperanza, alegría y amor.

En la Tierra Elisa jamás había experimentado esa sensación con otros individuos, ni siquiera con su familia. Tal vez los pocos humanos que quedaban por fin estaban conectados.

 

 

Esfera

 

Las fiestas ya no eran lo mismo, incluso el árbol había cambiado, ahora solo le quedaba una esfera de las originales.

Luis sujetó el adorno navideño entre sus manos y deseó vivir otra vez en una celebración de hace años.

La esfera lo atrapó en ese recuerdo para siempre.

 

Pintura

Anna pagó la enorme cuota para ingresar a la simulación y poder moverse a través de una realidad creada a partir de las pinturas más famosas.
Los colores, las texturas, los contornos, las perspectivas. Todo fue tan maravilloso.
Pero cuando emergió y regresó al mundo real, lo encontró tan insípido, que nunca más volvió a sonreír.