En libertad

—¿Puedes sostener mi mano, Cyro? —pidió la anciana, con la vista fija en la ventana.

—Estoy a su servicio —respondió el autómata.

—Pronto dejarás de estarlo, esta es mi última petición, quiero que seas libre después, ¿entendido?

El autómata asintió, la explosión se produjo al poco tiempo, los cristales estallaron y un gigantesco nubarrón verde entró a la casa. La anciana murió a los pocos segundos.

Ahora Cyro era libre y podía hacer cualquier cosa que deseara.

Durante siglos, hasta que sus funciones se apagaron, se mantuvo sosteniendo la mano de su ama.

 

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Ludofilms

Los ludofilms, el entretenimiento más vendido del siglo XXIII, con la cualidad de hacer sentir al usuario todas las emociones que el personaje de la película atravesaba.

Ahora cada persona podía vivir historias de amor, aventura, terror y demás, sin la necesidad de poseer el valor para probar tales vivencias y sin acarrear las consecuencias.

Los ludofilms se convirtieron en una adicción, pues cada vez que finalizaba una historia, después de la euforia, venía una satisfacción vacía, y se necesitaba probar una nueva aventura para sofocar ese sentimiento.

 

Más allá de la cúpula

Desde la cima de la torre, a casi medio kilómetro de altura, Mary consiguió ver las tierras más allá de la cúpula.

—¿Por qué no podemos salir de aquí? —preguntó a su padre, con la vista pérdida en la lejanía.

—Porque te enfermerías si sales de la protección, así que no se te ocurra nunca intentarlo.

—Pero si no salimos, jamás conoceremos a otras personas.

—No hay otras personas Mary, somos los únicos que quedamos.

—Eso crees porque nunca has intentado buscarlas.

 

Libertad emocional

Con el implante emocional incrustado detrás de su oreja, Howard ya no estaba bajo el mandato de sus sentimientos, ahora él los controlaba.

Felicidad, paz, éxtasis; esas eran las emociones más populares que los usuarios activaban, pero Howard encendió la área de tristeza, a tal intensidad, que le provocó un imparable llanto.

Y bajo este estado, recordó cada momento de su vida donde quiso llorar pero no pudo por su extraña forma de ser, liberando de a poco esa pesada carga que desde hace tanto tiempo llevaba.

 

Invasión

Primero se manifestaron por breve tiempo en nuestros sueños, pero su presencia se hizo más prolongada con cada noche que pasaba.

Después empezaron a conversar con nosotros, a profundidad, hasta el punto de comprendernos por completo, a un nivel que nunca conseguimos entre nosotros.

Por eso, cuando aparecieron en el cielo, las personas se alegraron y sintieron un profundo alivio al ya no tener que ser responsables de ellas mismas nunca más.

 

 

Mensaje del pasado


Sé que este mensaje será escuchado, sin importar la escasez de recursos que sufrimos en estos momentos, sin importar que cada día la guerra se hace más grande, sin importar que parece haber llegado el fin de la humanidad. Sé que habrá personas vivas en el futuro que escuchen estas palabras, y lo único que puedo decir, es el nombre de las personas más importantes en mi vida, esperando que el que me escuche conozca a uno de sus descendientes o incluso sea uno de ellos.  

El documento de audio dictó una gran lista de nombres, para después concluir con una frase:

Adiós y hola a todos en el futuro, y como un capricho, digan que Jon Schou tuvo razón sobre la supervivencia humana.

Un zumbido indicó que no había más. Witthaker, solo en su nave, se quedó sin habla, aquel archivo había viajado decenas de siglos por el espacio hasta él para lograr su cometido.

Desde ese momento, Witthaker viajó a cada uno de los planetas colonizados, saludando siempre con un: Jon Schou tuvo razón.

 

Nuevo propósito

 

Después de décadas sin un propósito definido, los autómatas empezaron a movilizarse construyendo numerosas e inmensas naves estelares para indagar el vasto cosmos y encontrar otras formas de vida orgánica, con la esperanza de entender la autodestrucción de sus creadores.