Grabación

Con cámaras en mano, Carlos y yo entramos a la casa abandonada para ver si captábamos lo que producía los extraños sonidos al anochecer. Minutos, casi una hora deambulando, y no conseguimos hallar algo fuera de lo común.

Nos retiramos, decidí acompañarlo hasta su casa, y durante el camino vi la grabación que había hecho. Desde el primer segundo, se notaba una figura alta y oscura en el fondo, que se aproximaba con cada minuto que permanecíamos dentro del lugar.

Adelante el video hasta el final y observé cómo esa sombra ingresaba en el cuerpo de mi amigo.

No tuve fuerzas para voltear a verlo, pero sabía que él me miraba.

 

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El fantasma de mi hermana siempre me acompaña

Lily oía los rasguños desesperados que su hermana realizaba en las paredes, a veces notaba en los cristales un reflejo nauseabundo de ella, y en ciertas noches, escuchaba sus desgarradores alaridos durante horas.

No importaba en que casa estuviera, de una u otra forma, cada día Lily advertía el tormento por el que pasaba su hermana.

Ese era el pago que debía soportar por haberla entregado al demonio a cambio de salvar su propia vida.

 

Trazos tortuosos

Un fuerte impulso me obligó a tomar la pluma y plasmar esa horrible imagen que habitaba en mi mente desde el alba. Jamás había conseguido dibujar tan bien. Transcurrió un mes y la misma fuerza se apoderó de mí, pero el trazo hecho fue más repugnante. El siguiente mes ocurrió lo mismo.

Un hombre envuelto en púas, un niño apuñalado, una niña degollada, una familia con los miembros cercenados. Con cada estado de embeleso, creaba dibujos más inhumanos.

Pedí ayuda, pero los demás no lo comprendieron, incluso me felicitaron, al parecer ellos no ven lo mismo que yo.

Ahora todo es peor, retrato escenarios horribles de personas que conozco, y aunque lo creía imposible, mi dibujo es más realista, casi siento que puedo oír su gritos.

 

Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez

De la escritora argentina Mariana Enríquez, recibimos once cuentos de terror que tratan este género de forma diferente, con un terror más cotidiano, donde tarda en manifestarse un elemento sobrenatural o incluso no se presencia alguno, pero que aun así produce una gran incomodidad en el lector por la forma directa e implacable con la que aborda temas desagradables y bajos de nuestro mundo que normalmente tendemos a ignorar.

La fascinación de un guía turístico por el asesino más joven que tuvo esa ciudad, niños atraídos por una casa lúgubre en su calle, una compañera de escuela que empieza a arrancarse uñas y mechones de cabello, la extraña figura que a veces se ve en el patio del vecino, personas con mutaciones por el agua contaminada del río. Temas con los que uno siente la misma cercanía como por las historias de terror que contábamos de niño o las leyendas urbanas de nuestras ciudades, y que por eso deja un horror más prolongado dentro de nosotros.

De once cuentos bien podría decir que solo uno me ha defraudado, y si tuviera que agregar otra crítica a este libro, sería que la mayoría de los finales se sienten inconclusos, pero bien sé que es de forma intencionada, con el propósito de que nuestra mente llene ese vacío con las peores imágenes que podamos concebir.

Si te gusta el terror y quieres leer algo fresco que no te haga saltar de tu asiento pero que te deje una sensación desagradable por varios días, esta antología es la adecuada para ti.

 

Foto recibida

Una foto de su casa, tomada como a diez metros de distancia, fue enviada a su celular, cinco minutos después, le llegó una foto de la puerta principal, cinco minutos más, una foto del pasillo, otros cinco minutos, la foto de la puerta de su habitación.

Fabián observó con el corazón encogido el umbral de su cuarto, pasaron cinco minutos, la nueva foto era de él con el rostro ahogado en terror, después de otros cinco minutos, su celular recibió la última foto.

 

La canción del demonio

Mientras el señor Winkle cortaba madera fuera de su cabaña, escuchó la canción del demonio a lo lejos, en las entrañas del bosque, era una música tan melódica y de sumo encanto que pudo comprender porque muchas personabas caían en la trampa.

De pronto la canción cesó, el demonio había conseguido una nueva víctima. Cuando el llanto tan familiar de su querida hija fue exclamado, el señor Winkle soltó un alarido que desgarró el cielo.

Con los ojos desembocados y su corazón martillando, no dudo en entrar al bosque con hacha en mano para salvar a su amada hija a cualquier costo.

Luego de unos minutos, la pequeña Winkle dio un vistazo fuera de la cabaña, preguntándose por qué su padre tardaba tanto en regresar con los leños.

 

Parpados

Conseguí finalizar todos los proyectos de la universidad y los deberes de mi empleo, al fin podía descansar; después de horas, días, semanas sin dormir siquiera un minuto.

Cerré los ojos y experimenté una profunda sensación de paz.

Era tan agradable estar así, que mis parpados se fundieron con la piel de mi rostro, y nunca más pude volver a abrirlos.